Nyårsklockan, ¿qué es eso?

Isabelle
19.12.2025

Empezamos por el principio, es decir, por la palabra misma, porque en Suecia les gusta que las cosas sean simples y perfectamente comprensibles. Nyårsklockan significa literalmente “las campanas de Año Nuevo” (nyår = Año Nuevo, klockan = campana, o campanas, para los amantes de los plurales generosos). Sin misterio nórdico: campanas, Año Nuevo, punto final.

Al menos, en apariencia. Detrás de este término sobrio se esconde una tradición nacional tomada muy en serio. Cada 31 de diciembre a medianoche, Suecia contiene la respiración para escuchar sus campanas anunciar no una fiesta religiosa, sino el solemne paso hacia el nuevo año. Y para un francés —o más ampliamente, para alguien de un país católico— es suficiente para elevar una ceja.

En los países católicos, las campanas tienen un programa muy estricto. En Semana Santa, desaparecen misteriosamente, se van “a Roma” (un destino muy popular) y regresan con gran fanfarria para anunciar la Resurrección, generalmente cargadas de chocolate. En resumen, las campanas católicas son religiosas, puntuales y ligeramente golosas.

En Suecia, un país mayoritariamente luterano, pragmático y extraordinariamente bien organizado, evidentemente miraron este calendario y decidieron con calma: "Muy bien… ¿y por que no hacer sonar las campanas en Año Nuevo?"

Campanas para la víspera… pero sobre todo un poema inglés

Y así nació Nyårsklockan…màs o menos. Nyårsklockan no nació de una reunión secreta de campaneros escandinavos ni de un antiguo rito vikingo. En realidad, se trata simplemente… de un poema inglés.

En 1850, el poeta británico Alfred Tennyson escribió Ring Out, Wild Bells, un texto meditativo sobre el paso del tiempo, los errores que dejamos atrás y la esperanza puesta en el año venidero. Perfecto para el 31 de diciembre, especialmente cuando se comienza a reflexionar sobre sus propósitos de Año Nuevo. El poema fue traducido al sueco a finales del siglo XIX y recibió s seguida el nombre de Nyårsklockan. En 1895, se leyó por primera vez en la víspera en el museo al aire libre Skansen, en Estocolmo —un lugar que garantiza instantáneamente un ambiente cultural, solemne y festivo.

La primera lectura oficial fue realizada por Nikolaus Bergendahl, un empleado del museo, antes de que el joven actor Anders de Wahl asumiera el relevo y se convirtiera en una figura emblemática de la tradición, leyendo el poema casi cada año hasta los años 50.

De Skansen al salón

La idea gustó. Mucho. La lectura se convirtió en un evento anual, siempre en Skansen, siempre muy seria, siempre con una personalidad elegida para declamar el texto como si el destino de la humanidad dependiera de ello (lo que,desde luego , no es totalmente falso cuando se cambia de año).

Con la llegada de la televisión, la tradición adquirió una nueva dimensión. Cada año, la televisión sueca emite un programa especial a partir de las 20:00, con reportajes, sketches y música para crear el ambiente de la víspera. Pero el momento solemne sigue siendo el poema, leído exactamente a medianoche (00:00), cuando todo el país contiene la respiración y las campanas —simbólicas pero muy convincentes— anuncian oficialmente el nuevo año.

¿Quién tiene el honor de leer Nyårsklockan?

Cada año, la pregunta vuelve como un estribillo invernal: ¿quién tendrá el honor de leer Nyårsklockan en la televisión? En Suecia, no es un puesto al que se aspire con un currículum o un casting abierto en TikTok. No, es una verdadera tradición nacional, casi un rito de paso para ciertos actores y actrices. La elección se basa en varios criterios: la voz debe ser clara y grave, el tono solemne pero cálido, y sobre todo, la persona debe transmitir una mezcla sutil de poesía, seriedad y esperanza para el año que comienza. En resumen, no se trata solo de leer un poema, sino de dar a todo un país la impresión de que está listo para mejorar a partir de la medianoche.

Jarl Kulle en 1994

Un paralelo divertido se puede hacer con otra tradición sueca muy popular: el julvärd, el anfitrión o anfitriona de Navidad en televisión. Cada 24 de diciembre, esta personalidad —a menudo un actor, presentador o humorista— recibe a los espectadores, comenta los programas, cuenta anécdotas y crea un ambiente cálido y familiar. La diferencia con Nyårsklockan: el julvärd es cercano, parlero y a veces un poco divertido, mientras que el actor o actriz de Nyårsklockan debe ser solemne, serio y poético.

En resumen: el julvärd es la campana alegre de Navidad, la que cuenta historias, Nyårsklockan es la campana meditativa que recuerda que el año termina y que hay que reflexionar sobre la vida —o al menos sobre los buenos propósitos. La elección del actor o actriz es generalmente realizada por la televisión nacional sueca (SVT), a veces en consulta con Skansen, y a menudo entre figuras culturales reconocidas: actores de teatro, cantantes líricos o personalidades del cine y la televisión. La idea es simple: la voz debe inspirar, el rostro tranquilizar y el poema tocar el corazón de todos.

Voces famosas para una lectura solemne

A lo largo de las décadas, varias voces famosas han marcado la tradición:

  • En los años 70 y 80, Georg Rydeberg fue la primera gran voz de Nyårsklockan en televisión, contribuyendo a convertirla en un rito nacional.
  • Jarl Kulle ostenta el récord de más años consecutivos leyendo el poema —cuando se ama una buena voz, se mantiene durante mucho tiempo.
  • Más recientemente, actores muy conocidos como Tomas von Brömssen y Johan Rabaeus han tenido el honor de leer la poesía desde el escenario de Skansen.
  • Para 2025, es Helena Bergström, actriz y directora sueca, quien tomarà el micrófono… con un toque personal: ¡su propio abuelo ya había leído la misma poesía en Skansen en los años 40–50!

Foto: Janne Danielsson/SVT

En resumen, quienes leen Nyårsklockan no son elegidos al azar: son voces que el público reconoce y aprecia, lo que refuerza la idea de que Nyårsklockan no es solo una lectura… es una forma colectiva de entrar en el nuevo año con una hermosa voz que nos acompaña.

Nyårsklockan: mirada hacia el futuro

Más allá de la solemnidad y la poesía, Nyårsklockan tiene una misión muy clara: hacernos mirar hacia el futuro. No es solo una lectura para recordar el año pasado o escuchar hermosas rimas; es una verdadera llamada a la renovación.

El poema de Tennyson invita a cada uno a dejar atrás lo malo, pasar página sobre errores, arrepentimientos y frustraciones, y recibir el nuevo año con esperanza, coraje y optimismo. En un país donde el frío y la noche invernal pueden parecer interminables, este mensaje no es trivial: recuerda que, incluso después de los largos inviernos suecos, la primavera siempre llega.

Así, cuando la voz grave del actor o actriz resuena a medianoche, no es solo la señal de Año Nuevo: es una señal colectiva, casi mágica, que dice a todos —jóvenes y mayores, ciudadanos y habitantes del campo: "¡Vamos, empezamos de nuevo, y esta vez lo haremos mejor!"

En resumen, Nyårsklockan es tanto un rito de fin de año como una luz proyectada hacia el futuro. Cada palabra, cada pausa, cada entonación nos recuerda que el año que comienza es una página en blanco, lista para escribir con valor, poesía… y por qué no, un poco de humor nórdico.